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LA BELLEZA DE LA LINEALIDAD

Sumergido en la caverna de Platón, te sentiste crecer en un lugar de sombras, las que hablaban contigo y te mostraban que esa era la realidad. Pero de súbito, la misma vida te mostró que podías librarte de las cadenas que te sostenían en dicho lugar, pudiendo salir por tus medios y aparecer en otro mundo, un sitio nuevo, libre, lleno de pensamientos que miraban el todo como parte de sí mismo.


Y en esa misma libertad, contemplaste a otros seres, divinos y amenos, que también gustaban de compartir esa mirada, distinta, rebelde a los ojos de los habitantes de las sombras. Sin embargo, estos seres fuera de las sombras, también ocultaban sus miedos, todos alimentados por el deseo de no volver al lugar de donde nacieron en las ciencias de la salud; esa caverna oscura, donde tomar las cosas de un modo repetitivo debía ser lo que explicase el mundo mismo, era el lugar donde se hablaba de mecanismos de relojería, las causas y efectos, los vademécum, las secuencias que no variaban, la rigidez mecanicista.


Al poco andar, el no seguir estos protocolos vistos en la caverna también te llevó a un caos interno, de no considerar tu pasado, de donde viniste, del hecho que sí hay elementos comunes, que existen cosas que pasan todos los días, que pese a que está todo sometido a la incertidumbre, hay probabilidades tan altas que ocurran ciertas cosas, que finalmente ocurren y se teñirán de predictibilidad.


Y es que los demás, los otros afuera de la caverna, negaban lo vivido, llamándolo con cierta ironía lo “lineal”.


Pero ¿qué es ser lineal?


Ante la diversidad de formas utilizadas para esta palabra, es que se considera tomar aisladamente algunas fuentes de rápido acceso en el ciberespacio que nos brindan particulares definiciones.


En un artículo publicado en Geniolandia –https://www.geniolandia.com/13171414/que-son-los-pensadores-lineales-y-no-lineales– escrito por Lacy Nichols, se habla de clasificar a las personalidades y las varias maneras con las cuales piensan de muchas formas, siendo una de ellas la de pensamientos lineales y no lineales.

Para la autora, el pensamiento lineal es mirar algo desde un punto de vista, manteniendo una línea recta de pensamiento, tomando la información de una situación para aplicarla en instancias similares.


En el mismo tenor añade otra definición, que es responder a un estímulo antes de responder al siguiente, considerando que los pensadores lineales son lógicos y ordenados, sobresaliendo en disciplinas tales como matemáticas u otras ciencias exactas.


Mientras tanto, considera al pensamiento no lineal como algo que no está en una línea recta, pudiendo aplicarse esto al método de pensamiento de una persona. Es decir, una persona que piensa no linealmente a menudo hace conexiones dentro de conceptos no relacionados. Un pensador no lineal saltará de idea a idea, a diferencia de un pensador lógico y lineal, sobresaliendo usualmente en las artes, con tendencia a ser más abstractos.



En un contexto semejante, Marcela Hernández a través del portal Alto Nivel –https://www.altonivel.com.mx/liderazgo/management/52785-como-piensas-decides-eres-lineal-o-sistemico/– realiza un interesante cuestionamiento a ambas miradas, considerando que el pensamiento pasa por una suerte de obsesión de encontrar respuestas que nos devuelvan la tranquilidad previa al evento crítico que nos está desafiando.


Plantea Hernández que desde la teoría del coaching existen dos enfoques principales a partir de los cuales las personas encaran un problema o toman decisiones: el observador lineal y el observador sistémico.


Para la línea de pensamiento lineal, a esta la considera un poco limitante y poco realista al hablar de humanos, pero no así en materia científica, donde es una teoría funcional con su máxima que a cada acción corresponde una reacción. Mientras que en el pensamiento sistémico, no siempre ocurre esto, pudiendo algo que previamente resultó de manera impecable, ahora generar una tormenta.


De acuerdo con el Mtro. Jose Zendejas, Coach Ontológico y fundador de Zendejas Consultores, las siguientes son las características principales de cada tipo de observador:


Observador lineal:


• Sólo ve eventos y secuencias de eventos, pero no encuentra relaciones entre los mismos

• En el espacio no ve estructuras y en el tiempo no ve procesos

• No observa los efectos de sus acciones

• El destino, la suerte y la fatalidad gobiernan su vida


Mientras que el observador sistémico:


• Da prioridad a la relación antes que a la entidad

• Observa la totalidad de la situación, no sólo hechos aislados

• Tiene consciencia de que un cambio en uno de los componentes del sistema, afecta a todo el sistema

• Busca el equilibrio entre disfrutar el presente, pero toma acciones responsables que no comprometen su futuro



Y pese a que alguien lineal no logrará observar cómo sus acciones influirán en procesos de mediano o largo plazo, sí puede actuar de manera cortoplacista, viviendo la necesidad de una toma rápida de decisiones ante una vida determinada, a la vez que el enfoque no lineal presenta múltiples miradas, ampliando su rango de acción y pasando las barreras que lo mantenían atrapado en el dilema.

Finalizando por la clásica Wikipedia, se destaca que el interés en el estudio de los sistemas lineales se debe a la regularidad de sus resultados y a la predictibilidad de su funcionamiento. Por ejemplo, la mayor parte de los dispositivos electrónicos son, en su concepción, sistemas lineales. En otro sentido, los sistemas que se suelen incluir dentro de la denominada Teoría del Caos son, con frecuencia, no lineales.


Tomando lo escrito, y sopesando el hecho que un pensador lineal presenta excelencia en las habilidades lógicas, al carecer de pensamiento abstracto pierde múltiples oportunidades de observar y maravillarse con la vida. A su vez quien ingresa al holismo y se sumerge en el amplio mar de la no linealidad, puede perder el foco en eventos concretos que requieran de actuaciones secuenciales que ya se hayan hecho, de seguir caminos marcados desde antes y que nos brindan cierta seguridad.


En el fondo, al tomar las cosas linealmente, el abrazar protocolos y avanzar por las huellas escritas por otros antes que uno, sólo hace que disminuyamos la posibilidad de error, elemento clave sobre todo en ciencias de la salud, donde se está ante una serie de eventos por los cuales un ser nos consulta y que muchas veces ponen en juego a la vida. Todo esto no tiene por qué verse como algo malo, ni mucho menos considerarse casi como un insulto dentro de quienes tratan de abrazar la armonía de la no linealidad, incluso llegando a traicionar sus propios preceptos, ya que también forma parte del todo y por algo se ha avanzado tanto como especie y se han obtenido grandes logros tomando la opción de seguir procesos lineales.

De momento, da para pensar que ninguna visión es intrínsecamente mala, que no tienen que negarse las dos miradas una a la otra, sino que linealidad y caos deben coexistir, en búsqueda de, por un lado, entregar los impulsos sutiles para dar pie a los procesos de autorregulación en las personas, y por otro, realizar la trazabilidad de los cuadros vividos, tanto para aprender del pasado y no volver a cometer esos mismos errores, como para tratar de entender lo que ocurre, ya que no es infrecuente la necesidad de explicaciones que como humanos precisamos.

Hay veces que los procesos son tan complejos, tan caóticos y tan desbordantes que rompen los límites propios de cada ser y se requiere suprimir, o acompañar con medidas súbitas.


He ahí radica la belleza de lo lineal y de entender que, desde una visión holística e integradora, también es necesario el poder tomar acciones siguiendo caminos concretos y conocidos, todo ello pensando en el bien de los demás.

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